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Cómo cuidar tu cuerpo y mantener la mente clara después de los 40 años

 

Mujer adulta tomándose la presión arterial en su cocina mientras cuida su salud cerebral

Cómo la presión alta puede afectar tu cerebro con el paso de los años

Cuando escuchamos hablar de presión alta, casi siempre pensamos en el corazón. Sin embargo, hay otra parte del cuerpo que también puede verse afectada: el cerebro.

La hipertensión suele ser una condición silenciosa. Muchas personas se sienten bien y no notan ningún síntoma. Pero mientras tanto, los vasos sanguíneos trabajan bajo una presión mayor de la que deberían, y con el paso de los años eso puede tener consecuencias.

Imagina una manguera de jardín

Para entenderlo mejor, imagina una manguera por la que circula agua constantemente.

Si durante años el agua pasa con demasiada fuerza, las paredes de la manguera comienzan a desgastarse. Algo parecido puede ocurrir con los vasos sanguíneos cuando la presión arterial permanece elevada durante mucho tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la hipertensión puede aumentar el riesgo de enfermedades que afectan al cerebro, además de otros órganos importantes como el corazón y los riñones.

¿Qué tiene que ver esto con la memoria?

El cerebro necesita recibir un flujo constante de sangre rica en oxígeno y nutrientes.

Cuando los vasos sanguíneos se dañan o se vuelven más rígidos, algunas zonas del cerebro pueden no recibir todo lo que necesitan para funcionar de la mejor manera.

Esto no significa que una persona vaya a olvidarse de todo de repente. Los cambios suelen ser lentos y progresivos.

Por ejemplo, algunas personas pueden notar que:

  • Les cuesta más concentrarse.

  • Necesitan más tiempo para recordar un nombre.

  • Pierden el hilo de una conversación con mayor facilidad.

  • Les resulta más difícil organizar varias tareas al mismo tiempo.

Lo que encontraron los investigadores

La relación entre hipertensión y salud cerebral ha sido estudiada durante muchos años.

Un informe científico de la American Heart Association concluyó que la presión alta puede afectar la estructura y el funcionamiento de los vasos sanguíneos del cerebro, y que la hipertensión durante la mediana edad se asocia con un mayor riesgo de problemas cognitivos en etapas posteriores de la vida.

Además, una investigación que siguió a más de 7.000 adultos encontró que las personas con presión arterial elevada tendían a experimentar un deterioro más rápido de la memoria, la atención y otras habilidades mentales en comparación con quienes mantenían una presión controlada.

El cerebro también necesita que sus "caminos" funcionen bien

Otra forma sencilla de entenderlo es pensar en el cerebro como una gran ciudad.

Las neuronas serían las casas y edificios, mientras que los vasos sanguíneos serían las calles y rutas que llevan suministros a cada lugar.

Si esas rutas comienzan a deteriorarse, el tránsito se vuelve menos eficiente.

Un estudio publicado por la American Heart Association observó que las personas con presión alta mostraban una comunicación menos eficiente entre distintas regiones cerebrales. Los investigadores también encontraron pequeñas dificultades en áreas relacionadas con la memoria y la planificación.

¿Significa que la hipertensión causa demencia?

No necesariamente.

La demencia tiene múltiples causas y factores de riesgo. Sin embargo, los expertos coinciden en que la hipertensión es uno de los factores que pueden aumentar el riesgo de deterioro cognitivo con el paso de los años.

Diversas revisiones científicas han encontrado que la presión alta durante la adultez y la mediana edad se relaciona con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en etapas posteriores de la vida.

La buena noticia

Aunque estos datos pueden parecer preocupantes, hay una noticia alentadora.

Los investigadores han observado que controlar la presión arterial puede ayudar a proteger la salud cerebral.

Incluso algunos estudios han encontrado que las personas cuya hipertensión recibe tratamiento adecuado presentan un menor riesgo de deterioro cognitivo que aquellas cuya presión permanece sin controlar.

Pequeñas acciones que pueden marcar una diferencia

Cuidar el cerebro también implica cuidar la salud cardiovascular.

Algunos hábitos recomendados son:

  • Controlar la presión arterial periódicamente.

  • Realizar actividad física de forma regular.

  • Consumir frutas, verduras y alimentos poco procesados.

  • Reducir el exceso de sal.

  • Dormir bien.

  • Evitar el tabaquismo.

  • Seguir las indicaciones médicas cuando existe hipertensión.

Para recordar:

La presión alta no afecta únicamente al corazón. También puede influir en la salud del cerebro de manera silenciosa y gradual.

Por eso, controlar la presión arterial no es solo una forma de cuidar la circulación. También puede ser una manera de proteger la memoria, la concentración y la calidad de vida en los años futuros.

Cada pequeño paso que damos hoy para cuidar nuestra salud puede convertirse en un beneficio para nuestro cerebro mañana.

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